El pueblo que comenzó con "una sola piedra"

Muchos pueblos y parajes del Uruguay surgieron a raíz de la llegada del ferrocarril entre fines de siglo XIX y comienzo del XX. Los que forman parte del Paysandú rural no son la excepción. Pero también es cierto que cada pago tiene alguna historia particular que lo hace único en el mundo, como es el caso de Piedra Sola, pueblo del cual les contaremos a continuación. Piedra Sola está ubicada en el límite entre los departamentos de Paysandú y Tacuarembó, el cual coincide en esa zona, con la vía férrea que une Montevideo y Rivera. El servicio Piedra Sola-Tacuarembó se inauguró en 1891. Entonces transportaba personas, mercaderías y ganado vacuno para consumo y saladeros. Lo cierto es que, al igual que otros tantos pueblos, la localidad cayó en declive cuando se suspendieron los trenes de pasajeros, el 31 de diciembre de 1987. Poco a poco la localidad fue perdiendo (durante el último medio siglo) la tercera parte de su población. El encontrarse entre dos departamentos muchas veces tiene su ventaja pero también sus líos, ya que sus cerca de 250 pobladores permanentes conviven entre dos jurisdicciones. Del lado de Tacuarembó, según el último censo, hay unas 26 viviendas ocupadas, 9 desocupadas y 88 pobladores. Del lado de Paysandú, son 50 viviendas ocupadas, otras 10 desocupadas y 122 habitantes. Fue declarado pueblo por la ley 13.167 del 15 de octubre de 1993. Es un punto elevado: 247 metros sobre el nivel del puerto de Montevideo, y una divisoria de aguas. Allí surge el arroyo Zapatero, una de las nacientes del río Queguay Grande, que corre hacia el oeste. También se gesta el arroyo Salsipuedes Grande, que va hacia el sur, hacia el río Negro. “Una Sola Piedra” Su nombre se debe a que para la construcción de la estación de tren y algunas casas del poblado, se utilizaron piedras procedentes de “una sola piedra”. Se trata de una enorme roca basáltica que fue calada desde 1889 hasta 1895, cuyos restos se han declarado monumento histórico. Desde tiempos inmemoriales fue seña de identidad en el cruce de las cuchillas de Haedo y de Santo Domingo, una zona de tránsito, pues por el lomo de las cuchillas los viajeros evitaban cursos de agua y bañados. De la gran piedra original apenas queda un trozo, pero con el objetivo de revalorizar y proteger lo que significa el monumento más icónico para los locales, en 2017, a través de un proyecto financiado por OPP e impulsado por jóvenes de la localidad, se estrenó la bandera y se presentaron obras de construcción del memorial. Las primeras 25 viviendas de Mevir fueron construidas en dos años e inauguradas el 24 de julio de 1992. Al día siguiente, 25 de julio, nevó entre las 8 y las 11 de la mañana. El segundo grupo de Mevir, nueve viviendas más el destacamento policial, se inauguró en diciembre de 2012. La escuela llegó un siglo antes, en 1912. El servicio de agua potable fue inaugurado en 1943, los primeros teléfonos datan de 1945, la energía eléctrica en 1979 e Internet por fibra óptica de 2012-2013. ¿De quién eran las tierras donde hoy se asienta Piedra Sola? Desde 1846 pertenecieron al militar y político riograndense Antonio de Souza Netto. Este brigadeiro fue uno de los líderes de la revolución farroupilha (1835-1845) que declaró la independencia de Rio Grande do Sul del resto del imperio de Brasil. Los gaúchos en harapos (farrapos) fueron el alma de esa rebelión que, en parte, se mezcló con la Guerra Grande en Uruguay. Tras la derrota, de Souza Netto se radicó en la región de Piedra Sola, con dispensa de los blancos de Manuel Oribe, donde erigió una estancia-fortaleza llamada La Gloria. Allí fue un señor feudal con ejército propio. De Souza Netto se reivindicó con el imperio al participar en 1864-1865 del sitio de Paysandú, luego de ello se incorporó a la guerra de la Triple Alianza contra Paraguay. La estación de ferrocarril se llamó en sus inicios General Netto. A pocos centenares de metros se creó otra, luego abandonada, que se denominó Gloria. La estancia La Gloria, cuyo casco subsiste, fue heredada por María Antonia de Souza Netto, quien se casó con el sanducero Domingo Mendilaharzu, ministro de Relaciones Exteriores de Uruguay en 1886-1887 y de nuevo en 1898. El matrimonio Mendilaharsu-De Souza Netto erigió una gran finca en el Paso de las Duranas, Montevideo, actual sede del Museo Nacional de Antropología. Entre fines del siglo XIX e inicios del siglo XX las familias Tafernaberry y Salaberry, propietarias de tierras en la región, donaron lotes para crear el pueblo a condición de que las construcciones fueran de cierta calidad. El paisaje actual lo muestra: no hay viviendas precarias sino sólidas casas de materiales convencionales. Fuente consultada: “PIEDRA SOLA – Piedra solitaria, distante y testaruda” de Miguel Arregui. Disponible en www.tacuarembo2030.com Foto: Bruna Borba

El pueblo que comenzó con "una sola piedra"